Es cierto que el enfoque mediático y de la crítica especializada complementan la propuesta inicial, en tanto la dimensionan socialmente. Teniendo en cuenta que se trata de una obra de accionar político, que "cuestiona todo sin aspirar a solucionar nada", las piezas de Santiago Sierra, "enfatizan lo mismo que ocultan: la imposibilidad de acabar con los simulacros que sustentan la política y el arte".