Es cierto que el enfoque mediático y de la crítica especializada complementan la propuesta inicial, en tanto la dimensionan socialmente. Teniendo en cuenta que se trata de una obra de accionar político, que "cuestiona todo sin aspirar a solucionar nada", las piezas de Santiago Sierra, "enfatizan lo mismo que ocultan: la imposibilidad de acabar con los simulacros que sustentan la política y el arte".
¿Minimal? ¿Realismo conceptual? ¿Cómo definiría usted la propuesta artística de Sierra, siempre conminada a provocar una reflexión desde la crudeza de las ideas y pretextos que la sustentan? En tanto inmaterial, irreverente, provocadora, ¿cómo se inserta en los circuitos del mercado del arte contemporáneo, así como de los megaeventos promocionales?
Dejamos al lector un fragmento del texto que llama particularmente nuestra atención: "La gran decepción de S.S. sería volver a ser Santiago Sierra. Siendo ya una máquina, una mezcla de Warhol y Beuys, las coartadas se tornan impredecibles. Digamos: exhibir los diseños de una colección de pulseras y colgantes de oro y diamantes en los que puede leerse: “el tráfico de oro mata” o “el tráfico de diamantes mata”. Si la actitud logró adquirir el valor de una mercancía, qué podría obstaculizar el ascenso y la permanencia de su vuelo."